Un Profesor, un sentimiento 14-05-2015

publicado a la‎(s)‎ 21 may. 2015 11:31 por Fernando Tugues
A mí, como alumno, me satisface cuando un profesor reconoce mis esfuerzos.
 ¿Qué sentirán los profesores cuando nosotros reconocemos los suyos?
     Yo soy un alumno como todos ustedes, no diré que soy un alumno cualquiera, porque, en el Colegio Emil Friedman, nadie es un alumno o profesor cualquiera, todos aquí somos especiales. Ahora bien, nosotros, los estudiantes, compartimos un elemento que nos identifica como alumnos, y hace que este colegio sea tan especial, además de la música por supuesto: Los Profesores.
     Para empezar, un colegio no es un colegio  sin sus profesores; y ¿qué es un profesor?, es aquella persona que nos cede su vida para nuestra educación, para superar obstáculos, para reflexionar, para corregir, para esparcir sus enseñanzas y aumentar su esfuerzo; es ese compañero que cada día tiene una nueva lección qué enseñar. Por otra parte, un Profesor es, profundamente, un alumno excepcional que decidió ir más allá de los límites del solo aprender, y compartir sus conocimientos a nuestras personas. Seguidamente, cada nuevo día un profesor se levanta con ánimos, motivado por enseñar a sus alumnos, dejar su huella en nosotros; sembrar su mejor semilla; y al llegar la noche, acostarse con la satisfacción de saber que ese día valioso de su vida, lo dió todo por una buena causa. Con soporte a lo anterior, uno como alumno debe saber apreciar este esfuerzo, demostrar al profesor su agradecimiento y aprecio, para que con base a esto, el profesor se motive a seguir adelante, seguir luchando por nosotros. Para continuar, uno siempre escucha la frase: “El colegio es como tu segundo hogar”, en mi opinión, esta frase no se refiere a “segundo hogar” por el hecho de pasar gran parte de nuestra vida en él; sino por el cariño que los Profesores nos dan, como sus hijos; es por la relación, por ese vínculo que se crea, por la conexión, por el sentimiento que existe entre Profesor-Alumno.
      Para ilustrar lo anterior, cuando empezamos un año escolar, es como un laberinto oscuro para el profesor. Busca en lo más profundo de uno mismo sus errores más ocultos; nosotros somos los obstáculos que ellos deben superar; pero, también somos esa luz que les ilumina el camino al éxito, y así todos, tanto profesores como alumnos, completar el laberinto que empezamos juntos. Por esto, debemos reflexionar qué sienten  los profesores al empezar el año, se encuentran rodeados de alumnos desconocidos, con logros y con errores por corregir, mucho esfuerzo deberán necesitar; y al final del año ver cómo todos esos alumnos, que al principio eran desconocidos, se van a otro capítulo de su vida, pero como una parte más de ese profesor; ver seguir adelante a esas personas por las que luchó, llenas de conocimientos y lecciones que les servirán en un futuro no lejano. 
     Por lo tanto, yo admiro a los Profesores, y solo bastaría decir que nos dan la educación para justificar esta afirmación, pero, yo como alumno, debo saber reconocer y agradecer todo lo que nos brindan, su vida, su paciencia, su motivación, su comprensión, su esperanza, su confianza, y me enorgullece decir que mis profesores, son mi familia…
Por esta razón, dar gracias a un profesor, puede ser la semilla para que crezca un fuerte y firme sentimiento; agradecer y apreciar, son la base del orgullo de esas personas que buscan su posición en el mundo. Así, agradezco a todas esas personas que me han dado su tiempo al guiarme y ayudarme a construir una fuerte base para forjarme un exitoso futuro; por brindarme esas enseñanzas que uso y seguiré usando el resto de mi vida, porque ese legado, queda grabado con aprecio en las páginas de nuestra vida, en lo más profundo de nuestro corazón. Sin más, los admiro, y les doy gracias porque ustedes, más que nadie, se lo merecen…
     “La música nos identifica, porque, cada vez que en este colegio un instrumento suena, es una palabra, una enseñanza, una lección, una visión, una cultura que los profesores nos han compartido”.
  Santiago Quintana 2do. Año “B”

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