“Nuestros pequeños ejemplos se convierten en grandes soluciones” 11-05-2017

publicado a la‎(s)‎ 17 may. 2017 8:29 por Fernando Tugues
En vista de los acontecimientos actuales de los que ninguno de nosotros se escapa, y entendiendo que en los últimos tiempos muchos  hemos llorado los mismos colores, respirado el mismo gas, deplorado las mismas acciones y anhelado la misma paz, quiero compartir con ustedes una pequeña y muy sencilla reflexión que nos puede unir, aún más, como integrantes de una comunidad educativa.
Seamos ejemplo de aquello que predicamos, defendemos y reclamamos, practicando  tres pequeñas actitudes que nos definen como verdaderos seres humanos:
Si queremos que nuestros hijos vivan en democracia debemos comenzar por ser verdaderos demócratas: demos nuestra opinión sin imposición y con la aceptación y el  respeto que se merece la de quienes nos rodean, aunque éstas sean contrarias a las nuestras. Evitemos el juicio de valor y por el contrario, tratemos de comprender por qué el otro hace lo que hace o dice lo que dice. Esta actitud nos acerca a la empatía.
Si queremos que nuestros hijos respiren serenidad a pesar de las circunstancias, tratemos de que no sufran el  estrés que predomina en el ambiente, comenzando por calmarnos nosotros mismos: aunque resulte difícil, evitemos hablar  de tragedias frente a ellos, sobre todo porque, más allá de no poder resolverlas, lo que hacemos es guardarlas en sus mentes sin la posibilidad de que puedan comprender un por qué. Debemos permitirles que expresen sus miedos y sentimientos junto a los nuestros, conversando con ellos y sobre todo, respetando y valorando sus emociones. Por otra parte, atendamos plenamente a lo que hacemos sin estar pensando de manera constante en las circunstancias que nos aquejan. De este modo seremos más eficaces y eficientes en las tareas cotidianas las cuales, por vivir lo que estamos viviendo,  NO PODEMOS DEJAR DE HACER.
Si el propósito es que nuestros hijos crezcan en un país donde prevalezca la Tolerancia, comencemos por ser tolerantes evitando insultos en nuestros entornos virtuales: Somos seres humanos, individuales y a la vez sociales, únicos y por lo tanto distintos unos a otros, y dicha naturaleza conlleva a que nuestros pensamientos SEAN DIFERENTES. Así, atendiendo al hecho de que dichos entornos, en particular los chats del salón,  tienen una única convergencia: todos los miembros somos  Mamá de…. o Papá de… démosle entonces al mismo, el rol parental que se merece, conectémonos desde el deseo de tener mejores hijos para el mundo, pero al mismo tiempo desde el deseo de ser mejores padres y madres del mundo.  
Pequeñas prácticas que forman grandes seres humanos.
María  Enriqueta Aquique M.
Mamá de María Verónica y Diego Enrique
Facilitadora en el Diplomado de Psicología Positiva
Comments