COMO EL AVE FÉNIX

publicado a la‎(s)‎ 23 jun. 2017 6:33 por Cesar Criollo   [ actualizado el 23 jun. 2017 6:34 ]

COMO EL AVE FÉNIX

El ave Fénix, es un pájaro de la mitología griega, que se consumía por acción del fuego para resurgir de sus propias cenizas. Cuando llegaba la hora de morir, hacía un nido de especias y hierbas aromáticas, ponía un único huevo, que empollaba durante tres días y al tercer día ardía. El Fénix se quemaba por completo y al reducirse a cenizas, resurgía del huevo la misma ave, siempre única y eterna.

Según el mito, poseía varios dones, como la virtud de que sus lágrimas fueran curativas. Esta ave por su muerte de manera diferente, se ha convertido en un símbolo de fuerza, de purificación, de inmortalidad y de renacimiento físico y espiritual.

Pero ¿por qué hablar del Ave Fénix en Tejiendo Vínculos? Porque lo comparamos con el  ser humano.  Resiliencia viene del término latín resilio, «volver atrás, volver de un salto, resaltar, rebotar, rebotar engrandecido, lleno de fe, de ánimo y de optimismo».  Es el proceso de adaptarse bien a la adversidad, a un trauma, tragedia, amenaza, o fuentes de tensión significativas.

Sin embargo, es importante que tengamos presente  que ser resiliente no quiere decir que la persona no experimente dificultades o angustias. El dolor emocional y la tristeza son comunes en los seres humanos que han sufrido grandes adversidades o traumas en sus vidas. La resiliencia no es una característica que la gente tiene o no tiene, porque incluye conductas, pensamientos y acciones que pueden ser aprendidas y desarrolladas por cualquier persona.

Ahora bien, existe una combinación de factores que contribuyen a desarrollar la resiliencia. Uno de ellos y considerado el  más importante es tener relaciones de cariño y apoyo dentro y fuera de la familia. Relaciones que emanen amor y confianza, que proveen modelos a seguir y que ofrezcan estímulos y seguridad. Y además de este factor también podemos lograrla:

·         Evitando ver las crisis como obstáculos insuperables: No podemos impedir que ocurran eventos que  nos produzcan mucha tensión, pero sí podemos cambiar la manera cómo la interpretamos y reaccionamos ante ellos. Tratar de mirar más allá del presente y pensar que en el futuro las cosas mejorarán es importante. Observa si hay alguna forma sutil en la cual te sientas mejor, mientras te enfrentas a las situaciones difíciles.

·         Aceptando que el cambio es parte de la vida: Es posible que como resultado de una situación adversa no te sea posible alcanzar ciertas metas. Aceptar las circunstancias que no puedes cambiar te puede ayudar a enfocarte en las circunstancias que si puedes alterar.

·           Moviéndote hacia tus metas: Desarrolla algunas metas realistas. Realiza algo regularmente que te permita moverte hacia tus metas, aunque te parezca que es un logro pequeño. En vez de enfocarte en tareas que parecen que no pueden lograrse, pregúntate acerca de las cosas que puedes lograr hoy y que te ayudan a caminar en la dirección hacia la cual quieres ir.

·         Llevando a cabo acciones decisivas: En situaciones adversas, actúa de la mejor manera que puedas. Llevar a cabo acciones decisivas es mejor que ignorar los problemas y las tensiones, y desear que desaparezcan.

·         Buscando oportunidades que permitan el descubrimiento de sí mismo—Muchas veces como resultado de su lucha contra la adversidad, las personas pueden aprender algo sobre sí mismas y sentir que han crecido de alguna forma a nivel personal. Muchas personas que han experimentado tragedias y situaciones difíciles, han expresado tener mejoría en el manejo de sus relaciones personales, un incremento en la fuerza personal aun cuando se sienten vulnerables, la sensación de que su autoestima ha mejorado, una espiritualidad más desarrollada y una mayor apreciación de la vida.

·         Cultivando una visión positiva de tí mismo: Desarrollar la confianza en tu capacidad para resolver problemas y confiar en tus instintos, ayuda a construir la resiliencia.

·         Manteniendo las cosas en perspectiva: Aun cuando enfrentes  eventos muy dolorosos, trata de considerar la situación que te causa tensión en un contexto más amplio, y conserva una perspectiva a largo plazo. Evita agrandar el evento fuera de su proporción.

·          Nunca pierdas la esperanza: Una visión optimista te permite esperar que ocurran cosas buenas en tu vida. Trata de visualizar lo que quieres en vez de preocuparte por lo que temes   y finalmente

·   cuidando de ti mismo: Presta atención a tus necesidades y deseos. Interésate en actividades que disfrutes y encuentres relajantes. Ejercítate regularmente.

SE COMO EL AVE FÉNIX….

 

Equipo de Guiatura. Bachillerato